Minería y cambio de gobierno: aceleración, geopolítica y redefinición del rumbo

Chile ha construido históricamente su liderazgo minero sobre la base del cobre, y es el principal productor a nivel global. Sin embargo, el país enfrenta el desafío de diversificar su matriz productiva minera para responder a la demanda de minerales críticos.

En esta línea, el antiguo gobierno de Gabriel Boric había presentado la Estrategia Nacional de Minerales Críticos, una hoja de ruta para identificar, desarrollar y posicionar nuevos recursos minerales esenciales para la transición energética.

Ahora, con la llegada al poder de José Antonio Kast, marca un punto de inflexión para la explotación de minerales críticos y elementos de tierras raras. Más que una continuidad del modelo anterior, se observa una reconfiguración del rol del Estado y del posicionamiento internacional de Chile, con implicancias directas para la competitividad del sector, la sostenibilidad y la inserción en cadenas globales de valor.

 

Panorama global: concentración productiva y reconfiguración geopolítica

El mercado global de tierras raras presenta una alta concentración, con China liderando tanto la extracción como, especialmente, las capacidades de procesamiento y refinación. Este dominio ha generado vulnerabilidades en las cadenas de suministro globales, particularmente para economías industrializadas dependientes de estos insumos para sectores estratégicos como energías renovables, electromovilidad y defensa.

En respuesta, economías como Estados Unidos y la Unión Europea han impulsado políticas orientadas a la diversificación de proveedores, el desarrollo de capacidades locales de procesamiento y la generación de alianzas estratégicas con países ricos en recursos minerales.

Este escenario ha transformado a los minerales críticos en activos geopolíticos, donde la seguridad de suministro se integra directamente en las agendas de política industrial y energética.

Aceleración de la inversión minera: reducción de fricciones regulatorias

Uno de los ejes centrales del gobierno ha sido la reactivación de la inversión a través de la reducción de barreras administrativas. En términos operativos, esto se traduce en:

  • Simplificación de permisos sectoriales
  • Revisión de procesos de evaluación ambiental
  • Incentivos a la inversión extranjera directa


El objetivo técnico es
reducir los tiempos de maduración de proyectos (lead time), históricamente uno de los principales cuellos de botella de la minería en Chile. Esta estrategia resulta especialmente relevante en el caso de minerales críticos y tierras raras, donde la ventana de oportunidad está determinada por la velocidad de desarrollo frente a la demanda global.

Sin embargo, esta aceleración introduce tensiones con la gestión ambiental y la gobernanza territorial, aspectos que condicionan la viabilidad de largo plazo de los proyectos. 

Geopolítica de los recursos: alineamiento estratégico con Estados Unidos

Un segundo eje clave es la redefinición de la política exterior minera. Bajo la actual administración, Chile ha avanzado hacia un alineamiento más explícito con economías occidentales, particularmente con Estados Unidos, en el contexto de la competencia global por minerales críticos.

Este acercamiento se ha materializado en acuerdos de cooperación que incluyen:

  • Desarrollo de cadenas de suministro seguras
  • Financiamiento de proyectos estratégicos
  • Transferencia tecnológica
  • Impulso al reciclaje de minerales críticos


Desde una perspectiva técnica, este movimiento posiciona a Chile como un
proveedor confiable dentro de bloques geoeconómicos, reforzando su rol en la seguridad de suministro de insumos clave para la transición energética.

No obstante, también implica un cambio en la tradicional política de diversificación de socios comerciales, abriendo el debate sobre el equilibrio entre autonomía estratégica e integración internacional.

Reconfiguración del rol del Estado: de actor coordinador a facilitador

A diferencia de enfoques anteriores, el actual gobierno promueve un modelo donde el Estado actúa principalmente como facilitador de la actividad privada, más que como articulador directo del desarrollo industrial.

Esto se refleja en:

  • Menor énfasis en la creación de capacidades estatales productivas
  • Prioridad a la inversión privada en exploración y explotación
  • Reducción del protagonismo estatal en etapas downstream


En términos de política industrial, este enfoque privilegia la eficiencia y la rapidez de ejecución, pero plantea interrogantes respecto a la capacidad del país para avanzar en
procesamiento, refinación e industrialización de minerales críticos, etapas donde se concentra el mayor valor agregado.

Minerales críticos y tierras raras: oportunidad estratégica en fase inicial

El gobierno de José Antonio Kast ha puesto especial atención en el desarrollo de minerales críticos, reconociendo su rol en la transición energética y la economía digital. Sin embargo, el enfoque actual se concentra principalmente en:

  • Fomento a la exploración
  • Atracción de capital para nuevos proyectos
  • Inserción en cadenas de suministro internacionales


En contraste, aún se observa un desarrollo incipiente en ámbitos como:

  • Tecnologías de procesamiento de tierras raras
  • Infraestructura industrial especializada
  • Encadenamientos productivos locale


La incorporación de minerales como cobalto, níquel, tierras raras o grafito implica un cambio sustantivo en la lógica productiva. A diferencia del cobre, estos recursos presentan
mayores complejidades metalúrgicas, menores leyes en yacimientos y procesos de extracción y refinación más intensivos en tecnología.

Este escenario obliga a avanzar desde un modelo centrado en la exportación de concentrados hacia uno que incorpore:

  • Procesos de refinación avanzada y separación selectiva.
  • Desarrollo de capacidades en química de procesos y metalurgia especializada.
  • Integración en cadenas de suministro vinculadas a baterías, almacenamiento energético y manufactura tecnológica.

Proyección estratégica

En el mediano y largo plazo, el posicionamiento de Chile en minerales críticos dependerá de su capacidad para articular tres dimensiones clave:

  • Desarrollo tecnológico: inversión en I+D para procesamiento avanzado.
  • Política industrial: incentivos para downstream (refinación, manufactura)
  • Sostenibilidad: liderazgo en minería responsable y trazabilidad.


En un escenario global marcado por la competencia por recursos estratégicos, Chile tiene la oportunidad de consolidarse no solo como proveedor de materias primas, sino como un actor relevante en las cadenas de suministro de tecnologías limpias y avanzadas.

Proyección estratégica

La diversificación hacia minerales críticos  busca reducir la dependencia del cobre. Además de posicionar a Chile como un actor integral en la cadena de valor de la transición energética. Este cambio supone una evolución desde un modelo extractivo tradicional hacia uno más complejo, intensivo en conocimiento y alineado con los mercados globales.


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Fuentes:

El País 

https://elpais.com/chile/2026-03-16/kast-acerca-a-chile-al-area-de-influencia-de-ee-uu-en-la-carrera-por-los-minerales-criticos-y-las-tierras-raras.html

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